La Cámara de Comercio de Bogotá abrió las puertas de su sede Salitre para vivir la primera feria de emprendimiento infantil y juvenil. Un espacio donde los niños y jóvenes no solo mostraron productos, sino también el entusiasmo genuino de quien cree en su imaginación. Hubo proyectos de comida, arte, tecnología y sostenibilidad, cada uno con su historia y su chispa. Verlos presentar sus ideas fue entender que el emprendimiento no empieza con un plan de negocios, sino con la curiosidad y la valentía de atreverse a intentarlo. Este fue un evento donde descubrimos que el espíritu emprendedor no tiene edad.