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Las estadísticas económicas del primer trimestre del año han mostrado una serie de retos importantes frente a la situación económica del país. En particular, la economía ha mostrado un proceso progresivo de desaceleración con un crecimiento consolidado de 0,7 % para el primer trimestre del 2024, según información oficial del DANE. También, sectores claves para la economía han mostrado dificultades económicas, como el caso de la industria que continuó cayendo en un 5,9 %, el comercio que tuvo una caída de 0,8 % y la construcción, que creció tan solo 0,7 %, tras 5 periodos seguidos con resultados negativos. Por el lado de la demanda, las mayores dificultades se han observado en la formación bruta de capital fijo, que los economistas aproximan a la medida general de inversión, donde se observaron caídas superiores a los dos dígitos durante el 2023. El consumo no ha caído, pero tuvo crecimientos cercanos a cero en varios periodos del año pasado.
Aunque existe un debate abierto sobre las diferentes causas de estos resultados, hay relativo consenso en que el elemento más determinante está asociado a la inflación y su relación con el costo del crédito. Esta variable está atada a la tasa de intervención del Banco de la República, la cual tiene como objetivo el control de precios en la economía. A través de la Encuesta Clima de Negocios de 2023, la Cámara de Comercio de Bogotá indagó a los y las empresarias de la jurisdicción sobre los elementos que más afectaban el entorno de negocios y encabezando la lista se encontraba la inflación con un 47,2 % de los encuestados y, en tercer lugar, se encontraban los costos con un 35,6 %, superado por los impuestos.
Como muestra la gráfica 1, la inflación posterior a la pandemia alcanzó niveles incluso por debajo de la meta del 3% del Banco de la República. Sin embargo, una vez inició la crisis internacional asociada a la situación logística mundial y la guerra en Ucrania, entre otros factores, los precios crecieron y con esto la tasa de intervención de la política monetaria, aunque hay un rezago de casi medio año entre ambas variables.

La inflación alcanzó su valor máximo de 13,3 % en el primer trimestre de 2023, a partir de ahí, se observó una caída sistemática del indicador hasta llegar a una cifra de 7,2 % en 12 meses después de abril de 2024. A su vez, como se observa en la gráfica, las tasas de interés han empezado su senda descendente, sin embargo, este proceso tardará lo que resta del 2024 y probablemente parte del 2025.
Inflación y tasas de interés en el desempeño económico
La mayor dificultad que generó la inflación, más allá de la evidente pérdida de valor adquisitivo en los hogares, es que genera un aumento no mitigable en el costo de crédito. A diferencia del costo de los insumos, en los cuales los productores pueden transferir el mayor valor a los consumidores a través del precio, cuando aumenta el precio del crédito a través de una mayor tasa de interés, aquellas unidades que requieren préstamos para financiar su operación o posible inversión terminan pagando un valor presente y futuro mucho mayor que quienes no requieren de crédito, lo que las pone en una clara situación de desventaja. Adicional a esto, la inflación trae consigo incertidumbre, en la medida en que el costo del crédito también se incrementa para consumidores o clientes, generando una expectativa de caída en ventas.
Lo anterior tiene dos consecuencias directas sobre la economía: en primer lugar, por el lado de la demanda donde, sumado a la caída en compras de los hogares, las empresas deciden posponer decisiones de inversión; en segundo lugar, dado el aumento en los costos asociados al pago de la deuda, el valor agregado de la economía cae. Esto se ve en las finanzas nacionales, donde se observó que, una vez se disparó la inflación a finales de 2022 y principios de 2023, se desaceleró la economía de manera progresiva hasta tener incluso decrecimiento en el tercer trimestre de 2023, niveles de consumo cercanos a cero y caídas generalizadas de la inversión, como se observa en la gráfica 2.

Cuando se observa la evolución de la cartera de crédito comercial, a partir de las cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia, se observa efectivamente, un crecimiento importante de la cartera en 2022, especialmente por el efecto estadístico de compararse con un periodo discreto que fue 2021. Pero cuando se intensifica la problemática del crédito en 2023, se observa la pérdida de dinámica de la cartera comercial. A partir de enero del 2024, se ve una estabilización en el crecimiento de este indicador, como lo muestra la gráfica 3.

Qué se pronostica hacia los meses siguientes
Como se mencionó anteriormente, la caída de la inflación, aunque está seguida de un rezago de cerca de medio año para tener un impacto directo en las tasas de interés de intervención de la política monetaria, envía señales claras al mercado de instituciones financieras, quienes pueden incluso anticipar movimientos a la baja en el precio del crédito. En este marco, la encuesta de expectativas del Banco de la República del mes de mayo de 2024 mostró que los expertos esperan que la inflación cierre el 2024 en 5,6 % y por debajo de 4 % para el 2025, cifra que está incluso en el margen de la meta de largo plazo del Banco Central que es 3 % con un margen de 1 punto porcentual.
Así mismo, los expertos consultados por el Banco de la República señalan que, en términos de la tasa de intervención del Banco de la República, se espera que al 31 de diciembre del 2024 esta se ubique en 8,5 % y al 2025 cierre en 6 %. Con esta dinámica, los encuestados también señalaron, en la versión de abril de dicha operación estadística, que el crecimiento trimestral del PIB para 2024 se ubicará en promedio en 1,07 % para el segundo trimestre, en 1,48 % para el tercero y en 1,97 % para el cuarto del año, mostrando una recuperación, que, aunque es moderada, permitirá al sector empresarial retornar a una senda de incremento de ventas e ingresos.
En medio de los retos que se presentan en materia de crecimiento económico, la recuperación que se plantea hacia el futuro en las condiciones del crédito permitirá que repunte la inversión y la innovación en el entorno económico. Estos elementos son fundamentales para que se retorne a una senda de crecimiento del empleo, de riqueza en los hogares y para continuar con una ruta de reducción de pobreza a nivel nacional.
