Columnista invitado: Uniempresarial

Otra forma de hacerse profesional

Son muchos los artículos, estudios y cifras que durante años han afirmado que las instituciones colombianas no están educando a los jóvenes para las necesidades del mercado. Quizá uno de los sectores que más sentían esta problemática era el de los empresarios bogotanos, que con el objetivo de solucionar esa brecha entre la academia y el mundo laboral, decidió crear hace más de catorce años su propia universidad. Una institución con dinámicas completamente diferentes a las que se habían visto hasta ese momento en Colombia.

Así nació la Fundación Universitaria Empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá, cuenta Álvaro Carrizosa, rector de esta institución que hoy cuenta con nueve programas, tres especializaciones y un MBA. Su modelo educativo dual fue traído de Alemania, en donde a medida que los estudiantes van desarrollando sus estudios ponen en práctica lo aprendido en el mundo laboral, pasando tres meses en las aulas y tres en una empresa, desde el primero hasta el séptimo y último semestre, explica el directivo.

Para adoptar con éxito este modelo alemán fue necesario adaptarlo a las condiciones de Colombia. Para ello, explica la vicerrectora, Goe Rojas, se contó con la intervención de los empresarios, quienes “se involucraron para determinar exactamente qué necesita un administrador de empresas, alguien que estudie Marketing y Logística o un ingeniero para tener éxito en el mercado laboral del país”. Un proceso que además tuvo el apoyo de la Agencia Alemana de Cooperación para el Desarrollo (GTZ).

Y es que las necesidades del sector empresarial son altas. Según los dos directivos, la principal problemática es que en el país tiene un talento humano con muy buen manejo de la teoría, pero con un conocimiento de la realidad empresarial distorsionado, además de la falta de relevo generacional. Esto dice Goe Rojas, se debe a que “la mayoría de empresas son mipymes que necesitan que terceras o segundas generaciones las sigan manejando, pero por lo general éstas lo que hacen es matarlas”. Con esto concuerda el gerente de Casalimpia, S.A., Fernando Gaviria, quien argumenta que además son muchas las compañías que necesitan corregir fallas en sus procesos.

Para ello, advierte la vicerrectora, los estudiantes no solo se concentran en la materia núcleo de cada semestre para luego ir a trabajar en el área que le corresponde en la empresa, sino que desarrollan un fuerte componente de competencias blandas, en donde el liderazgo, el compromiso y la responsabilidad se convierten en herramientas claves de cada profesional.

Por su parte Leonardo Guaca, del programa de Administración de Empresas, resalta la importancia que la institución les da a la innovación y al emprendimiento, pues busca que se vean reflejados tanto en la creación de empresas propias, como en el aporte que le hacen a los procesos empresariales para impulsar su crecimiento durante toda la carrera.

Introducir un nuevo método educativo no es fácil, sobre todo si se trata de convencer al Ministerio de Educación de la posibilidad de formar profesionales en siete semestres y de persuadir a los alumnos de meterse de lleno al mundo laboral, teniendo que estudiar hasta ocho horas diarias y disfrutar solamente 15 días de vacaciones al año.

>> A pesar de tener solamente quince días de vacaciones, los estudiantes se ven motivados por la posibilidad de ganar experiencia laboral desde el comienzo.

En relación con el primer punto, Rojas explica que fue necesario demostrar que “el rigor académico no iba a ser diferente; al contrario, sería mayor que en cualquier universidad tradicional”. A pesar de que los programas tendrían menos semestres, los créditos serían los mismos.

Con respecto al segundo punto, Guaca confiesa que “sí sentí un poco de temor al afrontar esos retos tan joven, pero me motivó la posibilidad de ganar experiencia laboral a corta edad y de ser profesional a los 21 años”. Y es que la metodología ha dado resultados, pues según la institución, el 96,5 % de los egresados quedan vinculados al sector, muchas veces en las mismas compañías en donde hicieron las prácticas.

El impacto de Uniempresarial ha sido tan significativo que ya ha asesorado instituciones en Ecuador y Perú para implementar el modelo dual. Incluso, recientemente fue invitada a una conferencia en la OCDE en París para exponer su caso.