La CCB pide revisar decisión del tercer día sin carro

La CCB es enfática en que la jornada no da solución a los verdaderos problemas de movilidad y es importante que la Administración Distrital resuelva sus problemáticas estructurales.

El día sin carro surgió de una consulta ciudadana en el año 2000, oportunidad en la que los bogotanos se mostraron partidarios de llevar a cabo esta jornada una vez al año. “Aplicar esta medida varias veces al año no responde a la voluntad ciudadana” aseguró Monica de Greiff, Presidente de la CCB.

Ante el reciente anuncio de la Alcaldía Mayor de Bogotá, de establecer una nueva y tercera jornada del “Día sin carro y sin moto" el próximo 22 de septiembre del 2015, tras las experiencias de los pasados 5 de febrero y el 22 de abril, esta vez enmarcada dentro del Día mundial sin carro y la realización del Encuentro de las Américas frente al cambio climático, la Cámara de Comercio de Bogotá expresa su preocupación ante los impactos negativos que la medida genera en la ciudad.

En las últimas jornadas esta situación ha generado inconvenientes en la movilidad, reducción en la productividad de la ciudad y en las ventas de los comerciantes alcanzando niveles similares a un día festivo. De otra parte, la decisión afecta el cumplimiento de las jornadas laborales, y el cumplimiento de los compromisos de negocios previamente adquiridos por los ciudadanos.

Otros de los problemas que presenta la realización de estas jornadas están relacionados con el acceso y la calidad del servicio público de transporte, como Transmilenio y el SITP, por cuanto la oferta del sistema es insuficiente, no está preparada para recibir la cantidad de usuarios que llegan a estaciones, paraderos y portales ese día, y no existe información clara sobre las rutas de buses zonales.

De otra parte, el efecto ambiental ha demostrado no tener un impacto tan positivo ya que las principales fuentes de contaminación móvil son los buses con combustión diésel y éstos siguen en las calles.

La CCB recomienda que más allá de realizar este tipo de jornadas que afectan a la ciudadanía, los esfuerzos se deberían concentrar en mejorar la calidad del transporte público, las vías, facilitar los desplazamientos en bicicleta y a pie, con una infraestructura acorde con las necesidades, privilegiando la intermodalidad. Todo ello encaminado a contar con una ciudad más competitiva y con una mejor calidad de vida.

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