Las asociaciones empresariales como intermediarias de innovación

Walter Ocampo

Las asociaciones empresariales somos intermediarios de innovación o innomediarios, con la función de apoyar a las empresas afiliadas en sus procesos de reinventarse.

Todos sabemos que el escenario económico y de los negocios en el mundo cambia y es complejo día por día, por eso es necesario, desarrollar las capacidades de todos los trabajadores para resolver problemas de manera creativa y las entidades sin ánimo de lucro- ESAL, para nuestro caso: asociaciones empresariales, estamos involucrados en trabajos relacionados con las políticas y comprendemos que las múltiples relaciones que establecemos, las hacemos como agentes que permanentemente interactuamos con otras organizaciones no gubernamentales- ONG y las entidades públicas, en diversos sistemas de innovación. 

Por ello, las asociaciones empresariales somos intermediarios de innovación o innomediarios, con la función de apoyar a las empresas afiliadas en sus procesos de reinventarse; pero gracias a la acción local y regional, carecemos de visibilidad como organizaciones que fomentamos la innovación, y está a propósito, el nicho para generar estudios que permitan argumentar lo dicho antes, porque somos impulsoras de la innovación empresarial.

Walter Ocampo

Por regla general, la rentabilidad se calcula con información contable que no discrimina entre movimientos de caja (dinero contante y sonante) y contables.  Así, la rentabilidad considera tan sólo la visión económica de las organizaciones y deja de lado los propósitos de todos los grupos de interés- stakeholders de las ESAL; que tenemos los propósitos más amplios y elevados, que incluimos no sólo la dimensión económica, sino también la socioambiental que se convierte en prioritaria, en contrapeso a la visión cerrada de muchos “empresarios” que consideran que no creamos valor económico y social, y tampoco reconocen que generamos y entregamos beneficios que superan las expectativas, aportaciones, esfuerzos, inversiones y pagos realizados por los diferentes grupos de interés.  Así capturamos valor, es decir, recibimos retornos o beneficios por haber entregado valor a nuestros stakeholders.

Dicho proceso de creación y captura de valor incrementa nuestra competitividad, entendida como la capacidad para lograr servicios, y especialmente, resultados superiores al Estado de resultados integral, a través de la realización de alianzas, agrupamientos, confederaciones, trabajo en red, comisiones sectoriales, gremios, entre otros, que aumentan el valor agregado y en sana lógica, mayores inversiones para la organización que infortunadamente, en muchas ESAL no están entendiendo que hay que asumirlas. 

En muchos casos, las ESAL no cuentan con el conocimiento, las capacidades y los activos para la acción y se debe tener una estrategia abierta para relacionarse con agentes externos: consultores, centros tecnológicos, universidades, proveedores, entidades públicas, competidores y clientes. 

Al trabajar juntos en este sistema social complejo, creamos nuevos servicios, procedimientos valiosos y útiles que definen nuestra creatividad; y cuando la creatividad de las personas y los equipos se aplica a la realidad empresarial, surge la innovación, porque interactúan las personas, los procesos, los servicios y el ambiente para nuestro caso. 

Como el conocimiento necesario para innovar está distribuido, y las innovaciones pueden gestarse tanto dentro como afuera de la organización y puede incorporarse en cualquier fase del proceso creativo, hablamos de innovación abierta. 

Así, nos definimos como intermediarios de innovación, capaces de establecer conexiones entre actores del sistema, conectamos, traducimos y facilitamos los flujos de conocimiento entre nuestros afiliados, los proveedores y los buscadores. 

Este efecto de sinergia de las redes de innovación, justifican nuestra capacidad para producir efectos positivos para todos los participantes, mucho más allá del resultado económico. 

Para que quede claro, las asociaciones empresariales somos ejemplo de organizaciones con funciones institucionales, tanto económicas como sociales.  Organizaciones que complementamos y facilitamos la actividad de nuestros afiliados, facilitadores que impulsamos su creación de valor y/o disminución de costos. Ejemplos: Integración de equipos de trabajo para proponer soluciones innovadoras en las ESAL y/o sus empresas afiliadas y, Acuerdos de cooperación con la autoridad ambiental y otras organizaciones.

Al conectar las necesidades de nuestros afiliados con el conocimiento externo especializado, nos define como intermediarios de innovación o brokers de conocimiento, porque somos instituciones externas que apoyamos a las empresas en sus actividades y aprovechamos una amplia comunidad de personas para crear y desarrollar nuevas ideas, y como intermediarios nuestra principal propuesta de valor es cerrar la brecha entre los conocimientos internos y externos, ya que sabemos qué hacer y quién lo puede hacer o bien, conectamos a nuestros clientes- afiliados con los proveedores de soluciones y en algunos casos, ofrecemos el servicio al cliente.

El conocimiento es nuestro recurso estratégico, que debe verse como la competencia central por parte de nuestros afiliados, porque conforman nuestra ventaja competitiva, que fortalece nuestra propuesta de valor y nos permite crear y capturar valor.  Creo que nos ha faltado ser conscientes de este valor estratégico y por eso, algunos de nuestros clientes, en su ignorancia supina no tienen la capacidad de construir sentido o sensemaking, es decir, proceso mediante el cual una organización adquiere, interpreta y actúa respecto de la información sobre su entorno. 

Referencia:

Alfaro J.A. et al. 2017. Las asociaciones empresariales como motores de innovación estratégica en las empresas. NovaPrinter, Navarra, España. EUNSA.

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