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La escuela gratuita que cambió el aprendizaje por el desarrollo

Escuela 42 es un centro educativo para jóvenes programadores informáticos que está revolucionando la educación tradicional en Francia. El proyecto se quiere replicar en Colombia.

En el distrito 17 de París (Francia), a orillas del Sena, entre consulados asiáticos y embajadas americanas, se encuentra Escuela 42: un centro de educación tecnológico que desde hace cinco años está rompiendo los paradigmas de la pedagogía tradicional y ha revolucionado la enseñanza y el aprendizaje de los programadores informáticos.

En Escuela 42 no hay exámenes. No hay horarios de clase, ni tareas, ni profesores. Y, lo más importante, no se transmiten saberes ni conocimientos. Aunque suene paradójico, los alumnos de este colegio disruptivo y autodidacta, que prefiere la libertad a la obediencia, no van a estudiar. “Cambiamos la lógica del aprendizaje por la lógica del desarrollo. Queremos que nuestros jóvenes diseñen proyectos que resuelvan problemas de la vida real, que descubran el valor del trabajo en equipo. Escuela 42 es un lugar para artistas numéricos, no para científicos”, dijo Nicolás Sadirac, uno de los fundadores de la escuela, durante el foro “La educación en la era de la transformación digital”, que se realizó esta semana en la Universidad Nacional de Colombia.

Escuela 42 es uno de los pocos centros de aprendizaje del mundo que no les exige a sus alumnos algo distinto a la creatividad. Para emprender el proceso de selección sólo hay que registrarse en línea con el nombre completo y el día de nacimiento. No importa el país de procedencia, el estrato socioeconómico o el nivel educativo. Desde que nació, Escuela 42 se ha consolidado como una esperanza de crecimiento y una oportunidad de desarrollo para muchos jóvenes que no se sentían cómodos en las universidades convencionales o que no tenían acceso a ellas.

“No hay ningún requisito para postularse. Cada año se presentan 70.000 aspirantes de entre 18 y 30 años. Después de una serie de pruebas virtuales con videojuegos, que permiten validar competencias cognitivas y estar seguros de que el cerebro de los jóvenes funciona bien, preseleccionamos a 3.000. En ese momento empieza una competencia presencial de cuatro semanas en la que los finalistas tienen que demostrar su capacidad inventiva y el poder de su imaginación. Ahí escogemos a 1.000 alumnos para que comiencen un proceso de formación que dura entre tres y cinco años”, añade Sadirac.

Los afortunados no tienen que pagar un peso por su educación y se “gradúan” cuando superan 21 niveles, la mitad de 42. Según el diario El País de España, la escuela calcula que un 40 % de sus alumnos no tienen bachillerato, un 35 % procede de barrios desfavorecidos y un 20 % viene de fuera de Francia. Los temas de trabajo en Escuela 42 comprenden inteligencia artificial, realidad aumentada, internet de las cosas, desarrollos móviles, ciberseguridad, hardware, diseño de videojuegos, entre muchos otros. La mejor forma de imaginar un día en la escuela, dice Sadirac, es hacer de cuenta que estamos jugando World of Warcraft, sólo que quitaron los castillos y pusieron retos de programación.

Para alcanzar cada nivel, los estudiantes tienen que diseñar y poner en marcha proyectos que son evaluados por sus propios compañeros y que dependen de su funcionalidad para sumar puntos, desbloquear nuevos mundos o acumular logros y medallas que se pueden cambiar por beneficios reales, como bonos de comida en la escuela. Los resultados de este proyecto son impresionantes. Hoy en día hay más de 4.500 estudiantes activos y 1.500 graduados. De estos últimos, la mayoría han sido contratados por Apple, Google, Facebook y Amazon, y cerca de 200 han creado sus propias startups en Francia. Pero, más allá de los números, el triunfo de Escuela 42 consiste en haber logrado cambiar un poco el paradigma de la educación en Francia.

Escuela 42 es una fundación sin ánimo de lucro que sobrevive con las millonarias donaciones del magnate francés Xavier Niel, dueño de Le Monde y de la incubadora de talento Station F. A raíz del éxito de la iniciativa, Niel decidió abrir una sede en Silicon Valey, el corazón de la tecnología, y ha conseguido aliados que quieren replicar la idea en otros lugares del mundo. Por eso, Nicolás Sadirac vino a Colombia.

Para Viviana Cañón, una de las promotoras del proyecto en el país, la idea es buscar inversionistas y aliados estratégicos locales para traer el proyecto al país en el futuro cercano. “Las conversaciones están avanzando. Queremos entablar relaciones con sectores de la academia, la empresa privada y el Gobierno para poder abrir una sede de Escuela 42 en el primer semestre de 2019”, añade.

Tomado de: www.elespectador.com