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‘Los bancos son los más interesados en que las empresas se salven’

Bruce Mac Master, presidente de la Andi propone alternativas para evitar que la crisis lleve a la quiebra al sector empresarial.

Bruce Mac Master presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi) considera que el sector empresarial se la está jugando “al 300% en esta crisis” del coronavirus, produciendo, transportando, pero ve un riesgo inminente de iliquidez en el sector privado.

¿Cuál es su propuesta al gobierno y al país para esta crisis?

El primer punto es que cuando se analiza detalladamente lo que está pasando con la crisis del coronavirus evidentemente lo más dramático es la caída de las operaciones, la caída de las ventas, de los ingresos, de los despachos, de la actividad general. Esto, naturalmente se refleja en utilidades y en liquidez. Pero nadie en estos momentos piensa en utilidades. La gente está pensando en liquidez.
¿Por qué?
Las empresas en el corto plazo lo que están pensando es en pagar la nómina, los proveedores y eventualmente pagarle al Estado y a los bancos. Pero la prioridad es pagarle a la gente. Uno solo es capaz de cuidar muy bien a una población en cuarentena si tiene a la gente recibiendo ingresos.
Por eso es que estamos avocados a una crisis de liquidez dentro del sector empresarial que no le conviene a nadie. Ni a las compañías, ni a los empleados, ni al Gobierno ni a los bancos.
En otros países han puesto planes de ayuda gigantescos como el plan de los dos billones de dólares del gobierno de Estados Unidos o el del gobierno francés de poner el 17% del producto interno bruto. En Colombia eso sería el equivalente a 170 billones de pesos si se pudiera hacer para apoyar al sector empresarial. Acá no tenemos esos recursos y si uno desglosa hacia dónde se están yendo las necesidades importantes se encuentra con que el servicio de la deuda es uno de esos rubros a los que hay que dedicarle muchos recursos.
Entonces, hay que buscar formas creativas para hacer dos cosas y que permita, mediante la generación de lo que denominamos la gracia para el salvamento, un periodo de salvavidas que hay que determinarlo de manera técnica y hacerlo bien con el sistema financiero. Casi un programa automático de rescate de compañías que hoy están ilíquidas, exactamente igual al que hacen los bancos cuando una compañía se presenta y tiene problemas y se acoge a la ley 1116 o se sientan con los bancos y estos buscan protegerles su flujo de caja, mantenerles la viabilidad y con eso permitir que sigan operando y que en el futuro le sigan pagando la deuda.
Esto se está presentando en muchos casos y entonces por qué no hacerlo. Saltar adelante para poner en marcha un periodo de gracia, de seis meses o un año y quitarse esa carga del servicio de la deuda temporalmente, y los bancos no provisionar esa cantidad. La segunda parte es mantener y proteger la liquidez y solvencia del sector financiero. Si no se logra la solvencia del sector financiero, no se puede hacer lo primero.
Hay que ser cuidadoso contando con herramientas que mantengan esa liquidez que la pueden proporcionar el Banco de la República o el Fondo Nacional de Garantías o mediante un correcto diseño para el sector financiero que no lo ponga en peligro de liquidez ni solvencia. Si eso se pone sobre la mesa adicionalmente termina también salvando al sector financiero que de lo contrario se vería enfrentado a una quiebra masiva de compañías pues tendría muchos problemas.
¿Cuánto vale eso?
Si uno mira el dato el saldo total de cartera al final de 2019 era de 492 billones de pesos entre empresas y personas, es decir el 42% del producto interno bruto. Los vencimientos de aquí a un año están entre 70 y 90 billones de pesos. Si eso se aplica a todos, empresas y personas, eso inyecta 70 billones de pesos a la economía. Si se hace a seis meses el monto sería de 35 billones de pesos. Lo más importante es que no vale la pena poner a prueba al sector empresarial llevándolo al extremo si no hay necesidad, además los bancos tienen buena liquidez. Por eso queremos que el sector financiero nos diga cuáles serían las condiciones a través de las que ellos pudieran hacerlo de manera automática y masiva para que no quede en las manos de comités de crédito, que no le van a aprobar a las empresas en problemas.
¿Y si se para la economía?
Si se detiene la economía entonces detengámonos todos y detengamos un poco el servicio de la deuda. No es regalarle nada a nadie. Solo es reestructurar las deudas, ni que se aumente el riesgo de los bancos que ya lo tienen determinado por el riesgo de sus deudores.
Entiendo que los bancos tienen un pensamiento ortodoxo pero cuando ellos entiendan que a los que más les conviene esto es a ellos mismos van a tener una solución de esta naturaleza.
¿Cuál ha sido el papel del sector privado en la crisis?
El de siempre. Producimos la comida, las medicinas, los sistemas de transporte funcionando, la logística funcionando. Le hemos cumplido al 300% al país. Nadie se puede quejar de que faltan cosas en las casas. Hemos sacado lo mejor.
¿Podría ser peor la crisis?
No falta nada. El dinero de los programas sociales del gobierno está llegando. Hay que evitar los efectos de la crisis, y mal que bien estamos respondiendo.
¿Y los que no están dentro de esos programas gubernamentales?
La otra propuesta es una cosa muy dinámica y agresiva para darle más recursos a los más necesitados, a los que no están produciendo y no están en el Sisbén o Familias en Acción. Que una parte del presupuesto nacional se vuelque para hacer transferencias monetarias. Darle plata a los que no tienen ingresos. Si es necesario que el gobierno se endeude. Si íbamos para un déficit fiscal de 2% pues vamos para 4%. Si se sube este año no pasa nada. Esto va a pasar a nivel mundial.
¿Utilizar reservas internacionales o un crédito del Banco de la República?
Sí. El gobierno debe buscar la mejor fuente de financiamiento. Si una de las fuentes puede hacerlo como el Banco de la República puede hacerlo, y debería hacerlo. El gran susto que existe es la inflación, pero en este momento hay una caída de la demanda y podría ser el momento de hacerlo.

Tomado de: www.portafolio.co