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Productividad baja y poca inversión en confecciones

Estas son algunas de las conclusiones de un estudio de Fenalco, que resalta la falta de competitividad que tiene este sector.

Al tiempo que los empresarios del sector de confecciones y calzado piden más aranceles para los productos extranjeros, Fenalco presentó un estudio, basado en datos del Dane y elaborado por Hernando José Gómez, consultor empresarial y antiguo Zar de Acuerdos Internacionales, en el cual evidencian en primer lugar que el aumento de barreras comerciales no es la solución y luego se expone una serie de falencias internas de este mercado como la baja productividad, la poca inversión, salarios inferiores a los del promedio del grupo de manufacturas, mano de obra menos calificada, entre otras. 

“Hay una caída de importaciones, lo mismo en exportaciones, cero o mínima inversión en el sector, formación bruta de capital no está existiendo; esas son las principales conclusiones de este estudio”, manifestó Guillermo Botero, presidente de Fenalco, quien también criticó la actitud de los empresarios de no hacer una reflexión propia de los inconvenientes de la industria, sino proponer únicamente un aumento de aranceles. 

El documento de Fenalco especifica que el sector pasó de participar con el 1,4% del PIB durante el año 2000, hasta alcanzar el 0,8% en el 2016. Aunque destacaron que la contracción, en términos de participación en el PIB es un fenómeno transversal a la industria manufacturera que pasó de dar cuenta del 13,9% del PIB en el 2000 al 11,5% en el 2016. “Cuando miramos los salarios son los más bajos del sector manufacturero, son 1,2 veces el salario mínimo contra el promedio del mercado que es de 1,8 veces”, enfatizó Hernando José Gómez. 

Según el análisis, esto se complementa con una mano de obra menos calificada y una baja inversión en el mercado de confecciones y calzado. Aquí se evidencia que por cada 6,3 obreros u operarios hay un técnico o tecnólogo, mientras que la relación promedio en manufactura es de 4,14. Y en la inversión como proporción del valor agregado, esta industria ocupa el último lugar con 7,7%.

“El análisis de la competitividad revela una bajísima productividad sectorial, dado que el trabajador promedio del segmento de calzado y confección produce $45 millones, mientras que el promedio productivo de la industria manufacturera general es de $120 millones”, dice el documento.

Mirando hacia el futuro de este mercado, se asegura que “dependerá de lo que se haga para facilitar su especialización, modernización y penetración en productos de mayor valor agregado con una demanda dinámica en los mercados internacionales y ciertamente no en medidas proteccionistas, más allá de las de evitar prácticas desleales de comercio”.

Precisamente el siguiente punto del estudio aborda el tema de los aranceles, al explicar que las confecciones y el calzado son uno de los sectores más protegidos de Colombia. Es así como textil tiene una tasa de arancel efectivo de 9,2, calzado y sombreros 12,8, pieles 13.

Asimismo, en el mismo documento se realiza el ejercicio hipotética de lo que representaría un alza de aranceles, en relación con el índice de precios al consumidor (IPC). “Con un aumento hipotético de 10 puntos en los aranceles del sector estaría asociado con un incremento del 0,35% en el IPC, mientras que un incremento de 25 puntos, se refleja en una subida del 0,88%”, aseveró el análisis.

Si se corrigieran estos puntos señalados, la industria podría llegar a exportar cuatro veces de lo que venden hoy al exterior. Esto para estar al nivel de países como Guatemala, que un país pequeño, tiene ventas externas de confecciones y calzado que ascienden a US$1.600 millones anuales”, afirmó Hernando José Gómez.

Al comparar las fortalezas y debilidades de esta industria nacional con las de la región, sobresale que “la productividad de calzado colombiana es de tan solo el 70% del nivel observado en Chile, mientras que en el caso de confección ronda el 65%. La brecha es aún más acentuada en el caso mexicano, donde la productividad local en prendas de vestir representa cerca del 40% de la productividad mexicana, y el 52% en el caso del calzado”.

Guillermo Botero propone una focalización de la industria como lo realizaron países como Perú, México y Guatemala, en los cuales la canasta exportadora se concentra en pocos productos donde existe una elevada ventaja comparativa revelada y se alcanzan valores significativos en el rubro exportado. Por ejemplo, Guatemala se ha especializado en jerseys, pullovers y cardigans; México en trajes, chaquetas y pantalones de hombre, y Perú, en camisas para hombre. En el caso nacional, el análisis recomienda hacer énfasis en ropa interior, pijamas y batas de mujer.

Por último, el estudio aborda los múltiples elementos de una supuesta competencia desleal por la importación de productos de China. “La participación de la mano de obra en el costo de una prensa es de 31%. En el caso de China por ejemplo (que presenta el 50% de las importaciones) y de acuerdo a un estudio realizado por Mckinsey en 2014, la diferencia del costo por hora de la mano de obra con Colombia es de 19% (en el país es de US$3,2 y en China de US$2,6)”, puntualizó el estudio.

Tomado de: Portafolio