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En la Sergio Arboleda, los videojuegos son una oportunidad de formación

El mundo digital ha abierto infinitas posibilidades que no solo no se pueden ignorar, sino que, además, se deben aprovechar.

Así lo está asumiendo la Universidad Sergio Arboleda, que, desde su escuela de Ciencias de la Comunicación, viene formando profesionales en esta materia a través de su carrera de Diseño Digital y sus tres énfasis: Diseño de Objetos, Diseño de Contenidos Digitales y Diseño de Videojuegos.

Sobre este último, la Sergio Arboleda ha asumido un compromiso importante no solo en la formación, sino en un proceso de educación hacia toda la comunidad que ha implicado distintas actividades, como charlas a padres y procesos de divulgación dentro y fuera de la institución, a través de experiencias como exposiciones, muestras, análisis de contenidos y más.

Uno de los líderes de estas iniciativas ha sido Jorge Mario Karam Rozo, director de Investigación de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad, quien, además, es un apasionado de las consolas desde que tenía cinco años. Ha sido tal su entusiasmo, que a su título de psicología de la Universidad Nacional de Colombia le sumó un doctorado en Educación y Sociedad de la Universidad de la Salle y Magíster en Tecnologías de la Información aplicadas a la educación, de la Universidad Pedagógica, cuyos trabajos de grado se enfocaron en videojuegos.

La experiencia y conocimientos de Karam Rozo (muy conocido en el mundo de los juegos gracias, a su canal DrKaram8K, que transmite todas las noches) están puestas al servicio de la Universidad para lograr lo que se está haciendo en materia de formación de profesionales en este entorno digital, específicamente en videojuegos. Su vinculación y la de expertos en la materia a la Institución confirman el compromiso que se tiene de preparar en todas las áreas a los futuros profesionales.

Y es que lo que está pasando en el mundo confirma por qué es una carrera con muchas posibilidades para los jóvenes, como lo reveló el amplio estudio desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el 2020. Los videojuegos no son un juego: “Los videojuegos se han convertido en líderes en ventas y en crecimiento en todo el mundo en la industria del entretenimiento. En los últimos cinco años, experimentaron un crecimiento del 56% y alcanzarán en 2018 los 137,9 mil millones de dólares, triplicando las ganancias proyectadas para la industria del cine. En el 2017, sus ganancias fueron seis veces mayor que las reportadas en la industria de la música, y su crecimiento anual fue el doble que el de la industria automotriz”.

Además, según el mismo estudio, en América Latina y el Caribe, se calcula que hay 397 millones de jugadores, de los cuales, el 80 por ciento están en México, Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela. Y resalta el BID que la región es la segunda con mayor incremento en la industria, con un índice de crecimiento anual del 13,5, comparable con el aumento de los servicios de procesamiento de datos en Estados Unidos.

“Esta es una industria que está avanzando de manera impresionante. Diariamente salen al mercado 300 juegos en el mundo. La Universidad no es ajena a esto y producto de ello es que está haciendo una apuesta muy grande por generar escenarios en formación en creación y diseño de videojuegos”, afirma Karam Rozo. Es así como el próximo semestre se gradúa la primera promoción de estudiantes de Diseño Digital con énfasis en Diseño de Videojuegos. Unos de ellos son Jaime Velásquez, Federico Albán, Felipe Izquierdo y Juan Daniel Silva, quienes están desarrollado el videojuego de misterio Perfect mind, para su trabajo de grado. La forma cómo se armó este equipo de trabajo muestra, a menor escala, lo que implica hacer un videojuego y la manera cómo la universidad está formando a sus alumnos de acuerdo con los roles que se tienen en las empresas dedicadas a esta industria: Velásquez es el game designer (el guionista), Alban es el concept artist (artista conceptual), Izquierdo es el programador y Silva el modelador y artista 3D.

Y es que, dependiendo de su complejidad y temática, detrás de cada juego de video puede haber cientos de personas, de todo tipo de formaciones y profesiones, como psicólogos, abogados, economistas, ambientalistas, periodistas… en fin todo lo que la imaginación permita.

Desmitificación

A la par con el crecimiento de esta industria, también se han ido desmoronando las ideas que se tienen sobre los jugadores. Karam Rozo es un ejemplo de que quienes se apasionan y hasta pasan horas frente a una consola “no somos unos vagos desocupados”. Al contrario. Para poder jugar se requiere de mucha concentración para acertar en los movimientos o para analizar con detenimiento el próximo paso. En ese sentido, el docente dice que es una actividad que no se puede realizar bajo la influencia de sustancias sicoactivas o alcohol. “Se ha comprobado que los jugadores somos más analíticos, resilientes y tenemos un alto grado de tolerancia a la frustración”, dice Karam Rozo, a la vez que defiende esta industria, no solo por la entretención que brinda, sino por las oportunidades laborales que está ofreciendo y por el aporte que también se le puede dar a la sociedad.

El trabajo de grado que está preparando Valeria Delgado, estudiante de octavo semestre, es muestra de que el diseño de videojuegos puede ofrecer al público opciones que van más allá del placer de divertirse, competir y ganar.

Así como está ocurriendo en el mundo, donde miles de videojuegos buscan dar un aporte social, la joven de 21 años está adquiriendo todos los conocimientos en su énfasis para crear un asistente virtual para niños con autismo. Aunque aún está en las primeras fases, su intención es hacer un aporte para que quienes sufren este tipo de trastornos puedan encontrar una forma didáctica y divertida de poderse comunicar.

Así, la Sergio Arboleda está ofreciendo todas las herramientas para que los jóvenes desarrollen sus habilidades, aporten a la sociedad, enfrenten el mundo laboral bien preparados y aprovechen las oportunidades que esta industria está ofreciendo.

Fuente: El Tiempo