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La OCU quiere que no se coma el labial: este es el resultado de su investigación

Un gesto tan habitual como hidratar los labios con un bálsamo para protegerlos, puede hacer que ciertos ingredientes que algunos fabricantes incluyen en su formulación, penetren en el organismo a dosis nocivas. 

Los MOSH (Mineral Oils Saturated Hydrocarbons) y MOAH (Mineral Oils Aromatic Hydrocarbons), dos sustancias tóxicas presentes en los aceites minerales derivados del petróleo, que la norma europea de cosméticos (1223/2009) permite usar. Están siendo analizadas por el impacto en la salud, para los consumidores.

Algunas marcas de higiene y cosmética presentes en varios países de la UE, etiquetadas con expresiones como 100% natural y orgánico, no lo son. Sino que es lavado verde; cosméticos con algún ingrediente verde, pero incluyendo otros activos que no son estas sustancias. Ante la ausencia de normativa, organismos certificadores europeos como Ecocert señalan que un cosmético natural será aquel que contenga un mínimo del 95% de sus ingredientes (incluyendo el agua) naturales o de origen natural; sólo un 5% de sus componentes restantes pueden ser de síntesis.

Ningún cosmético que no pase los controles de seguridad vigentes sale al mercado. “En el mundo de la belleza, la aplicación de los estudios científicos es continua, aparecen nuevos ingredientes y se cuestionan otros por posibles problemas de salud o de medioambiente que se van descubriendo. Ahora, están en entredicho los MOSH y MOAH, impurezas de los aceites minerales debidas a un deficiente refinado del petróleo, permitidas siempre que se conozca el historial completo de ese proceso y se verifique que el material de partida está exento de sustancias tóxicas o se compruebe que el producto destilado ha sido probado con métodos específicos contra propiedades cancerígenas”, explican desde la OCU. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2013, se pronuncio respecto a que “Existen muchas sustancias químicas sintéticas cuyos efectos sobre el sistema hormonal todavía están por investigar y podrían tener importantes repercusiones sobre la salud”. 

La ciencia vigila, y las marcas colaboran: Algunos científicos abogaban por incluir tres estudios básicos relacionados con la salud: el efecto cóctel (combinación de un ingrediente con otros en el organismo humano); efecto tiempo (exposición prolongada a un ingrediente químico); y el efecto acumulativo (¿si se utiliza una vez es inocuo, pero si se prolonga su uso durante años sigue siéndolo?). La presión de los lobbies hizo que no se aplicaran estas tres premisas, pero se creó una lista que aglutina todas las sustancias químicas que deben pasar por varios exámenes para poder comercializarse: toxicidad general, que indica hasta qué punto es letal para ser humano; ecotoxicidad, lo mismo pero para la biodiversidad del planeta; y las propiedades físico-químicas, como la seguridad, el punto de ebullición, contaminación, etcétera.

Fuente: El Pais