Los alimentos sostenibles, una alternativa para el futuro del planeta

En la actualidad existe un panorama preocupante respecto al futuro de la seguridad alimentaria y de la conservación del medio ambiente, debido entre otras causas, a la curva de crecimiento acelerado de la población, sumada con el calentamiento global. En efecto, la revista Nature en el 2012 publicó un informe titulado “Approaching a state shift in earth’s biosphere”, elaborado por un grupo de científicos de reconocido prestigio en el que llegan a la conclusión de que, en cuestión de cien años, los recursos se agotarán y la vida tal como la conocemos ya no será posible.

Otra cifra preocupante y que no se puede desconocer es el total de pérdida y desperdicio de alimentos que en Colombia sumó un total de 9,76 millones de toneladas al año, según lo reportado este año por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), cifra que equivale a casi el total de los alimentos que se importan al año. Esa cifra no es muy distante a la del promedio global pues, según un informe de la FAO, en el mundo se pierde un tercio de la comida, y en los países industrializados y aquellos en desarrollo se pierde casi la misma cantidad la cual se estima en 670 y 630 millones de toneladas respectivamente. 

Estas problemáticas se encuentran estrechamente relacionadas con la poca conciencia en la explotación de recursos que ha tenido en términos generales la humanidad hasta el momento y hace urgente la necesidad de transformarnos en una sociedad más justa, colaborativa y consciente del impacto que tienen las decisiones de consumo en el ambiente, la colectividad y en el individuo. En respuesta a esta necesidad, han aparecido corrientes que pretenden aportar soluciones a dicha problemática, entre las que podemos encontrar la alimentación sostenible.

Para poder abordar esta temática, vale la pena primero aclarar que el concepto “sostenible”, que según la Real Academia de la Lengua Española, hace referencia "especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar un grave daño al medio ambiente”.

Por lo tanto, la producción de alimentos sostenible es aquella que asegura poder seguir alimentándonos, sin agotar los recursos naturales y sin destruir el medio ambiente, en donde se debe tener en cuenta estas características, desde un punto de vista global, analizando el ciclo de vida del producto, desde el campo al plato, por lo que dicha producción cumple con tres características principales que se describen a continuación:

1Es saludable: se considera un producto saludable aquel que utiliza materia prima de calidad, que mantienen sus cualidades organolépticas y nutricionales y no contienen agentes perjudiciales para la salud tales como aditivos químicos, grasas trans, hormonas ni antibióticos.

2Respeta al medio ambiente: en este aspecto se considera el ciclo de vida, la huella de carbono y el sistema de producción y comercialización. Los alimentos sostenibles ambientalmente son aquellos alimentos de cercanía, es decir, cuya comercialización se limita a las zonas cercanas a su producción evitando así que el transporte requiera tanta energía, así como alimentos de temporada, alimentos producidos ecológicamente, alimentos producidos con variedades y razas autóctonas. Es importante, además, que los alimentos sean producidos en condiciones de eficiencia energética y de recursos, lo que incluye que el envase debe poder ser reciclado o reutilizado, permitiendo así que se genere una menor cantidad de desechos.

3. Es socialmente responsable: este aspecto se refiere a que la cadena de comercialización debe ser justa y garantizar que los productores reciban una remuneración digna por el alimento que están produciendo. Asimismo, alimentos producidos por empresas con capital local, que contribuyan a cuidar el patrimonio rural, manteniendo la población en el campo y cuidando de la biodiversidad y las tradiciones.

Un aspecto a resaltar de los alimentos sostenibles es que pone a disposición del potencial consumidor toda la información acerca de estas características, de tal manera que este pueda estar más informado al momento de tomar sus decisiones de compra.

Una de las maneras en las que estas características se dan a conocer es mediante las certificaciones entre las que se resaltan las siguientes:

  • Orgánica. Se entiende por orgánico a todo producto agrícola, ganadero, acuícola proveniente de un sistema de producción sustentable, que mediante el manejo racional de los recursos naturales y sin la utilización de productos de síntesis química, brinda alimentos sanos y abundantes, mientras que permite el mantenimiento o incremento de la fertilidad del recurso, su actividad biótica y la diversidad biológica.
  • Comercio Justo. El programa Comercio Justo trabaja para mejorar el acceso a los mercados y las condiciones comerciales para los pequeños productores y los trabajadores en plantaciones agrícolas. Para alcanzar esto, el Comercio Justo contempla un precio mínimo garantizado por el producto que se comercializa, más un premio, dinero que las organizaciones de productores deberán usar para mejorar las condiciones de la comunidad.
  • Rain Forest. Este sello le asegura a los consumidores que los productos vienen de fincas manejadas bajos el riguroso estándar de la Red de Agricultura Sostenible (RAS), diseñado para proporcionar a los trabajadores y sus familias condiciones de seguridad dignas y proteger la vida silvestre y los cuerpos de agua.

Dichas certificaciones son valoradas en el mercado internacional, especialmente en los países europeos y en Estados Unidos, donde el consumidor está dispuesto a pagar un valor superior por productos que cumplan dichas características.

En el país, el desarrollo de este tipo de productos se ha realizado de una manera lenta, sobre todo por el sobre costo que implica dichas certificaciones frente a los productos convencionales. Sin embargo, en los últimos años, se ha generado una fuerte oferta de productos orgánicos que se comercializan en su mayoría a través de internet, y que apoyan la producción local de pequeños agricultores, lo que lo convierte en un modelo sostenible de producción de alimentos, que ha empezado a tener acogida a nivel nacional.

Cabe mencionar que, en materia de alimentos procesados, está todo por hacer, puesto que este modelo contempla muy pocas alternativas de productos con valor agregado que cumplan dichas características, lo cual puede convertirse en una oportunidad tanto para el desarrollo del mercado local, como el internacional.

Finalmente, como el tema de alimentación sostenible es responsabilidad de todos, se presentan consejos fáciles de seguir para que nuestro consumo sea más acorde con el entorno:

  1. Compre alimentos orgánicos preferiblemente, pues estos son mejores para la salud y para el medio ambiente. Actualmente, existen varias asociaciones de productores orgánicos locales que entregan periódicamente los productos a domicilio y que se pueden pedir y pagar por internet.
  2. Planifique la compra de alimentos de tal manera que no adquiera alimentos en exceso que luego no pueda consumir.
  3. Congele aquellos alimentos altamente perecederos como frutas y hortalizas que pueda utilizar en otras preparaciones y alimentos cocinados como granos, sopas y guisos que no alcance a consumir en corto tiempo, para que pueda aprovecharlos después y así minimizar el desperdicio de comida.
  4. Compre producto de temporada y de cercanía. Al estar en cosecha, el precio de los alimentos será más económico y justo. Por otro lado, al comprar a proveedores locales estará contribuyendo positivamente en su entorno social, favoreciendo el desarrollo económico de su comunidad.
  5. Evite los envases innecesarios, compre a granel o escoja preferiblemente aquellos productos que utilicen materiales biodegradables, reciclables o los que hagan uso responsable de su embalaje y disposición final.
  6. Consuma más productos de origen vegetal como frutas, verduras, cereales enteros, tubérculos, frutos secos y legumbres y disminuya la ingesta de productos de origen animal. Pues, por un lado, se ha relacionado un exceso de consumo de alimentos de origen animal con un aumento del riesgo de determinadas enfermedades como las cardiovasculares, cáncer y diabetes. Y, por el otro, la producción de alimentos de origen animal tiene un mayor impacto en el ambiente, puesto que se asocia con un alto porcentaje de las emisiones de los gases de efecto invernadero.
  7. Consuma productos de origen animal de mejor calidad, que no contengan trazas de antibióticos ni hormonas, que sean criados de forma natural y libres de jaula.

 

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Referencias bibliográficas: