Desperdicio de alimentos, una realidad presente en Colombia

De acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos, en el mundo existen alrededor de 795​ millones de personas que no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Esto significa que una de cada nueve personas se encuentra en esta condición, por lo que resulta ilógico que desperdiciemos y botemos alimentos. Si bien esta situación predomina en naciones industrializadas, nuestro país no es ajeno a esta situación, según el Departamento Nacional de Planeación, en Colombia el desperdicio de comida es alrededor de 9,8 toneladas al año, que es equivalente al 34 % de alimentos que puede consumir el país en un año[1].

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de la producción de alimentos destinados al consumo humano se pierde o se desperdicia, lo que significa que 1.300 millones de toneladas de comida van a parar a la basura. Pero no solo se bota la comida, en realidad al mismo tiempo se están botando los recursos que se usaron en la producción de estos alimentos; para tener un punto de comparación, de acuerdo con las estimaciones de la FAO, la producción mundial de alimentos que no se consumen en el año, requiere tanta agua como el flujo anual del Volga, siendo este el río más caudaloso de Europa. Lo anterior sin tener en cuenta que el impacto ambiental de la actividad productiva, como la emisión de gases de efecto invernadero, ha sido en vano.

Cabe preguntarnos entonces, ¿si somos conscientes que nuestros recursos son finitos y que se espera que para el año 2050 la población del mundo alcance los 9.000 millones de habitantes? ¿Con qué vamos a alimentar a las generaciones futuras?

Países “desarrollados” son los que más desperdician comida en la etapa de consumo, lo que significa que se desechan incluso si todavía son adecuados para el consumo humano, ¿será entonces que el desarrollo nos vuelve inhumanos? ¿Será que no somos conscientes que otras personas desearían aunque fuese comer nuestras sobras? ¿Es esto desarrollo?

Ahora bien, en los países con menos ingresos también existe esta situación, sin embargo, esta pérdida se da principalmente antes de llegar al consumidor final; entre otras razones, el desperdicio de alimentos es el resultado de problemas estructurales como falta de adecuadas instalaciones de almacenamiento, carreteras en mal estado y deficiencias en la cadena de frío, por mencionar solo algunas. Esto lleva a considerar cambios en la forma de pensar de la producción y comercialización de alimentos, en este sentido es importante incorporar nuevas tecnologías, realizar inversiones en gestión del conocimiento e infraestructura y mejorar las condiciones del transporte, de las industrias alimentarias y de envasado. A nivel de productores, principalmente los pequeños agricultores, una opción es organizarse o unirse para lograr aunar esfuerzos en pro de la inversión requerida y de una optimización de los recursos.   

Sin embargo, antes de continuar debemos aclarar dos conceptos, uno el de pérdida de alimentos y otro el de desperdicio de alimentos, si bien en los dos casos se terminan botando la comida, las causas y las acciones requeridas para minimizar sus efectos son diferentes.

La pérdida de alimentos se refiere a los alimentos que se dañan en las etapas de producción agropecuaria poscosecha y almacenamiento y procesamiento industrial, son aquellas que se generan esencialmente por el funcionamiento ineficiente de las cadenas de suministros. A su vez, el desperdicio de alimentos está relacionado con malos hábitos de compras y consumo, son los alimentos que se dañan en las etapas de distribución y consumo.

De acuerdo con los resultados del estudio realizado por Planeación Nacional, el 63,8 % de los alimentos que se arrojan en Colombia están relacionados con pérdidas y el restante 36,2 % con desperdicio. Lo cual corrobora las cifras que señalan que en los países con menos ingresos es donde menor desperdicio de comida hay, pero las pérdidas son significativas.

Con los alimentos que se pierden y desperdician en nuestro país, se podría alimentar a más de 8 millones de personas al año, es decir que se podría alimentar a Bogotá. Las frutas y vegetales son las que más se pierden y desperdician; por cada 10,6 millones de toneladas disponibles al año se botan 6,1 millones de toneladas aproximadamente; de estas 4,38 millones se pierden (etapas de producción, almacenamiento y procesamiento industrial), el restante 1,72 millones de toneladas se desperdician (supermercados y hogares).

El segundo lugar de pérdidas y desperdicios lo tienen las raíces y tubérculos, según el estudio por cada dos kilos que llega a los hogares colombianos, un kilo va a la basura. Con una disponibilidad anual de casi 5 millones de toneladas de raíces y tubérculos, se pierden y desperdician casi 2,5 millones de toneladas. El 61 % de lo que se arroja se realiza en las etapas de producción, almacenamiento y procesamiento industrial.

¿Qué podemos hacer para disminuir las pérdidas y desperdicio de alimentos?

  • Asociatividad: las organizaciones de productores permiten a los pequeños agricultores reducir sus pérdidas al coordinar la planificación de la producción de los cultivos, aunar esfuerzos técnicos y direccionar recursos públicos para realizar inversiones en infraestructura.
  • Punto de madurez en recolección adecuada: en los países en desarrollo, y a veces en los países desarrollados, se pierden alimentos debido a una recolección prematura, debido a deficiencias alimentarias o a la falta de efectivo. Para mitigar esto es necesaria la coordinación de la provisión de servicios financieros.
  • Creación de capacidades en normas alimentarias: los alimentos pierden su inocuidad por una serie de factores, como las toxinas que se desarrollan de manera natural, el agua contaminada, el uso inadecuado de plaguicidas, los residuos de medicamentos veterinarios, una manipulación antihigiénica y las condiciones de almacenado. Las organizaciones de productores desempeñan un papel fundamental en la difusión de buenas prácticas tanto agrícolas como no agrícolas para mantener las normas mínimas de inocuidad alimentaria y reducir las pérdidas de alimentos.
  • Estándares de calidad elevados en los supermercados: los supermercados rechazan algunos productos alimenticios en la explotación agrícola debido a estrictos estándares de calidad sobre el peso, tamaño y apariencia de los cultivos. Se recomienda a los supermercados que realicen encuestas a los clientes para validar la importancia de estos estándares y realizar ajustes. También sería viable desarrollar mercados para productos por debajo de los estándares.
  • Sensibilización por parte del consumidor: a la hora de realizar las compras ser medidos, llevar lista, validar fechas de vencimiento y educar a nuestros hijos “mientras tú no quieres tu plato de comida hay niños muriendo de hambre”.

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[1] Revista Semana. http://www.semana.com/nacion/articulo/en-colombia-se-pierden-nueve-millones-de-toneladas-de-comida-cada-ano/468060