Columnista invitado: Centro de Arbitraje y Conciliación CCB

Seguridad jurídica para inversionistas en Colombia

Colombia ha venido abonando el terreno y abriendo sus puertas al arbitraje internacional. Herramientas legales y prácticas se han desarrollado para que el país esté en el radar de América Latina como la corte de arbitraje internacional de las Américas.

El arbitraje internacional en Colombia tiene un recorrido legislativo que es fiel muestra de los avances que en esta materia se ha tenido. Desde el inicio del arbitraje en Colombia, se dio una escasa regulación y desarrollo doctrinal que permitiera sentar bases para seguir avanzando; en cuanto al arbitraje internacional solo hasta 1996, con la Ley 315, Colombia dio el primer salto a tener una ley especializada en el tema, a pesar de su breve estructura, hizo un primer acercamiento a los elementos diferenciadores del arbitraje internacional.

No obstante, se generó una dualidad que estuvo marcada por la coexistencia de normas especiales y normas del Código de Procedimiento Civil que existían concomitantemente para el tema y que eran aplicadas preferentemente. A pesar de lo anterior, resulta paradójico que Colombia suscribió las piezas más relevantes para darle soporte a los laudos internacionales, como la Convención de Nueva York sobre “Reconocimiento y ejecución de laudos arbitrajes extranjeros”; la Convención de Panamá sobre “Arbitraje Comercial Internacional” y la Convención de Washington de 1966 que da vida al "Acuerdo de Protección de Inversiones” –CIADI–.

Así las cosas, no era Colombia ciertamente un próspero escenario para el arbitraje internacional. A la perspectiva legislativa, se le aunaba la situación interna que hasta hace algunos años mantenía a raya el interés de hacer negocios con nuestro país, una economía cerrada y protegida al extremo. Un giro importante en la situación de orden interno, sumado a un esfuerzo notable en la suscripción de acuerdos de inversión y de libre comercio, fue mejorando notablemente el panorama descrito, a lo que se le agregó la entrada en vigencia de la Ley 1563 de 2012 que reformó la atmósfera colombiana en materia de arbitraje y la alineó con los estándares internacionales. Esta evolución nos permite confirmar hoy que contamos en Colombia con un ambiente propicio para el arbitraje internacional y para la aplicación de laudos extranjeros.

Lo más afortunado de todo esto es que este nuevo capítulo legislativo permitió dar luz verde para que instituciones como la Cámara de Comercio de Bogotá y profesionales de la talla de quienes hacen parte de su lista de árbitros internacionales pudieran empezar a actuar dentro de nuestro territorio y brindar seguridad jurídica a través del arbitraje a todos quienes hacen sus negocios en Colombia.

El resultado de todo ello es que desde el año 2014 se están administrando casos con empresarios de Brasil, Canadá, China, España, Estados Unidos, México, Panamá, Perú y Venezuela, y son cada vez más las asesorías para incluir la cláusula modelo de su reconocido Centro de Arbitraje y Conciliación en los contratos. Infraestructura, tecnología de punta, cómodas tarifas, secretaría administrativa y jurídica e importantes alianzas internacionales, generan un escenario propicio para adelantar casos de arbitraje internacional con todo el profesionalismo y la eficiencia que exige un cliente.

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