Retos áreas urbanas contemporáneas

El simposio internacional Derecho a la ciudad ¿Nuevas agendas urbanas? hacia Hábitat lll se llevó a cabo los pasados días 24 y 25 de agosto de 2016. 

En el marco del simposio internacional Derecho a la ciudad ¿Nuevas agendas urbanas? Hacia Hábitat III, se analizó la problemática y los principales retos en las áreas urbanas contemporáneas y las agendas de los gobiernos locales en América Latina.

La Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) y el Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, desarrollaron los pasados 24 y 25 de agosto de 2016 este simposio, en el cual se analizó la problemática y los principales retos en las áreas urbanas contemporáneas y las agendas de los gobiernos locales en América Latina, con el objetivo de construir una postura que Colombia presentará en el encuentro de ONU HÁBITAT III, que se llevará a cabo en Quito (Ecuador) entre los días 17 al 20 de octubre de 2016.

El simposio se desarrolló a partir de 7 ponencias internacionales y 12 mesas temáticas en las cuales se trataron temas de reconciliación, derechos humanos, movilidad y accesibilidad urbana, desarrollo local y regional, expansión y renovación urbana, hábitat, vivienda y servicios públicos, gobierno urbano, desarrollo institucional, medio ambiente y espacio urbano, entre otros.

La Cámara de Comercio de Bogotá coordinó el tema de Expansión y renovación urbana como uno de los fenómenos más debatidos en los procesos de urbanización y planeación de las ciudades, cuyas principales conclusiones fueron:

Procesos de renovación urbana

Se destacan las siguientes consideraciones:

1. Se debe asegurar la vinculación efectiva de los residentes en los procesos de renovación urbana para evitar la gentrificación, elevar la calidad de vida y generar oportunidades productivas.
2. Deben considerarse las sentencias de la Corte Constitucional respecto a la indemnización restitutiva. Es decir, la reposición a las familias de lo que tenían previamente, que va más allá de la indemnización compensatoria, lo que únicamente equivale al pago del valor comercial del suelo y de la propiedad; con esto se protege el derecho a la ciudad de las familias en el ámbito urbano.
3. El reparto equitativo de cargas y beneficios es fundamental para incentivar los procesos que crean ciudad y consolidan ciudadanía. Por ello, la Asociación Público Privada en los planes de renovación es indispensable para garantizar el equilibrio social y el cierre financiero de los negocios inmobiliarios.
4. Los procesos de gestión del suelo y adquisición de tierra para la renovación urbana ha sido uno de los principales retos en el país; por ello, la acción pública y la aplicación efectiva de los instrumentos de gestión, financiación y gestión social son la garantía de éxito de los proyectos. 

Procesos de expansión urbana

En este frente, algunas de las principales conclusiones fueron:

1. A mayor disponibilidad de suelo para la expansión, los precios del suelo en los bordes del área urbana para viviendas de estratos bajos y medios tiende a bajar.  Sin embargo, el valor real del suelo es controlado por los propietarios quienes retienen el desarrollo de sus tierras, esperando el mejor momento para urbanizar (futuras valorizaciones), generando procesos de especulación y distorsionando la oferta del mercado. En consecuencia, se requiere la aplicación de instrumentos para frenar la especulación en el suelo por urbanizar como:

• Aumento en las tasas del predio para lotes de engorde
• Declaratoria de Desarrollo Prioritario
• Imposición de cargas y obligaciones
• Cobro de plusvalía
• Alto factor de cobro en contribución de valorización.

2. El mayor problema para la sostenibilidad urbana y rural que enfrentan las ciudades colombianas en este momento no está enfocado al suelo de expansión urbana, sino a la cantidad de oferta de suelo suburbano que se tiene en los planes de ordenamiento (POT).

El suelo suburbano es un suelo rural donde se pueden desarrollar actividades de suelo urbano con baja densidad, como parcelaciones, industria, equipamientos, etc. Sin embargo, esta dispersión de las actividades urbanas en suelos rurales afecta el valor de la tierra y su expectativa para el desarrollo urbano cambia la productividad rural, la conservación de áreas de protección y distorsiona los precios del mercado del suelo.

De otro lado, las plusvalías y otros instrumentos para el financiamiento del desarrollo urbano no se han aplicado en el suelo suburbano del país, y es justamente donde se están generando los mayores desequilibrios ambientales y económicos.

Es así como la Sabana de Bogotá tiene 330.000 hectáreas, de las cuales en uso urbano hay cerca de 50.000, en suburbano más de 40.000 hectáreas y suelo protegido cerca de 140.000. Quedan para uso rural productivo solo 100.000 hectáreas en la tierra más fértil y productiva del país.

Pero las proyecciones consignadas en los POT de La Sabana estiman que pasaremos de 40.000 hectáreas de suelo suburbano a 80.000 en el año 2020, lo que significa que doblaremos el área actual de suelo urbano de Bogotá, equivalente a 40.000 hectáreas.

La reflexión entonces pasa por comprender no solo el papel y la responsabilidad de la CAR, quien da el aval a los suelos suburbanos en los POT de la Sabana de Bogotá, sino también en la mirada global de la región que los entes locales requieren asignar en la planeación de sus territorios.