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Un año después, ¿qué ha pasado con el revolcón de la salud en Bogotá?

Secretario Luis Gonzalo Morales hace el balance de una de las apuestas más ambiciosas del Distrito.

Hace un año, en medio de fuertes críticas de sectores de oposición de un lado y con el respaldo de las mayorías en el Concejo de Bogotá por el otro, Luis Gonzalo Morales, secretario Distrital de Salud, sacó adelante su propuesta para la reorganización del sector.

A lo largo de todo este tiempo el revolcón le valió para que los más radicales descargaran rayos y centellas en su contra, por transformar 22 hospitales independientes con líos de toda índole a 4 subredes controladas por mujeres, a unificar las compras y reducir el gasto administrativo para aumentar el asistencial.

Hubo plantones, bloqueo de vías, denuncias por la falta de insumos, de medicinas, de personal, y en esa calentura la temperatura llegó hasta el punto que una paciente que fue dada por muerta apareció en perfecto estado de salud.

Hoy Morales asegura que el balance es positivo. 

Reconoce que todavía falta mejorar para que funcione como un reloj en temas claves como la entrega de elementos medico-quirúrgicos e insumos, acepta las críticas para mejorar servicios tan sensibles como los de pediatría; en todo caso, defiende a capa y espada un modelo de salud que considera dignifica la vida de los pacientes y sus familiares.

Esto fue lo que le dijo a EL TIEMPO sobre los usuarios, el tema administrativo, de servicios y de cómo blindar la salud de la corrupción. 

¿Cómo va el eterno problema de las filas?

Han disminuido de forma significativa. Es muy poco el ruido que nos hacen porque eliminamos las autorizaciones para exámenes de laboratorio y para las imágenes diagnósticas, gracias a un acuerdo entre Capital Salud y las cuatro subredes (norte, sur, centro oriente y occidente). Hoy no hay que hacer ese trámite: el paciente pasa directamente o programa su examen.

¿En citas médicas qué se ha hecho?

Hay un call center en cada una de las subredes para pedir las citas por teléfono. Son equipos muy viejos pero la idea es montar un número único para toda la ciudad y lo vamos a tener listo en diciembre.

¿Qué hay del hacinamiento?

La disminución es de 116 puntos: pasamos de 250 por ciento a 134 por ciento. Y hemos reducido las quejas en un 55 por ciento.

¿Y de dónde salen esas cifras?

Es la medición diaria que nosotros hacemos, desde enero del 2016, en los 7 hospitales más grandes que estaban hacinados. Es una información oficial que le reportamos al Ministerio de Salud.

¿Qué responde a las críticas en pediatría?

En realidad no es que los pediatras estén en contra de los Centros Especializados en Pediatría que vamos a abrir en Suba, Meissen, La Misericordia y Tintal (que ya está en servicio). La discusión es dónde van a quedar.

¿Y por qué los va a mover?

En el norte de la ciudad, de cada diez pobres, siete están en Suba. Además, el hospital Simón Bolívar se va a demoler. El nuevo va a quedar en la 200 entre 15 y 16. ¿Para qué adecuar una edificación que se va a demoler? En El Tintal, la gente del sector está contenta y eso nos permitió liberar 60 camas para descongestionar a Kennedy.

¿Y eso no les complica la vida a los papás?

Se la complica de alguna manera pero para eso tenemos la ruta de la salud y trasladamos a los pacientes desde Kennedy hasta El Tintal.

¿Qué pasa en caso de una urgencia pediátrica?

Se atiende en cualquier hospital de la red. Eso no se ha tocado para nada. Si requiere hospitalización o es delicado, se traslada en una ambulancia.

¿Qué se hizo en lo administrativo?

Lo más grande es que se pasó de 22 administraciones a cuatro equipos. Los ahorros son del orden de los 62.000 millones de pesos.

¿El tema de las tutelas?

Antes teníamos 5 al día, hoy una.

Secretario, ¿usted cree que los usuarios ya saben qué son los Caps?

La utilización de los Centros de Atención Prioritaria (Caps) es gradual y creciente, y demuestra que los pacientes comienzan a entender cómo funcionan y para qué sirven. Es una alternativa a una urgencia que no es vital.

¿Qué se ha hecho con los proveedores?

Es un tema que está en desarrollo. El objetivo es tener economías de escala, lograr mejores precios y ahorros. Al año los gastos son del orden de los $ 600.000 millones pero con el nuevo modelo el ahorro puede ser del orden entre el 10 y el 15 por ciento.

¿Y eso cómo se va a hacer?

A través de la empresa de logística (Eagat) que se creó con los hospitales San Ignacio y la Corporación de la Universidad Nacional que son los socios de esta empresa. Lo que se logra es mejores precios, lo que garantiza transparencia.

¿Cuál es la meta de insumos y medicamentos?

En el Distrito hoy manejamos cerca de 40.000 referencias diferentes y la meta es que esto se reduzca a máximo 3.000 referencias.

¿Cómo se va a blindar todo este proceso?

La clave es que el estamento político, ojalá en todo el país, se comprometa a sacar las manos de la salud.

¿Y cómo lo va a lograr?

Con tres pilares: con publicidad, es decir, que todo lo que se compre esté en un lugar público. Dos, pluralidad: que acceda todo el que crea que tiene condiciones para ofrecer los bienes y tres, acabar con la discrecionalidad, no más gerentes encerrados en una oficina decidiendo a quién le van a comprar.

¿Qué veremos en diciembre?
Meissen casi listo, Kennedy avanzado, un call center con número único, varios Caps en construcción y, espero, los seis proyectos de hospitales nuevos.

Información tomada de El Tiempo