Cluster, una Iniciativa de Valor Compartido Volver

Le llegó la hora al sector textil de aprovechar las exportaciones, ¿Se dormirá?

Las exportaciones deben ser prioridad para el sector textil-confección en el 2017. Es hora de “sacarle el jugo” a la devaluación y aprovechar el potencial productivo de esta industria.

Ya casi se completan tres años desde que el país inició su proceso de devaluación y el sector textil-confección, uno de los llamados a fortalecer sus exportaciones, aún no encuentra la ruta para aprovechar la coyuntura.

Si bien el mercado local ha “entretenido” a los empresarios del sector textil-confección en los últimos meses, como dice Carlos Eduardo Botero, director de Inexmoda, la prioridad de esta industria para este y los próximos años debe centrarse en las exportaciones, pues el mercado nacional no va a ser suficiente y, como si fuera poco, sigue siendo fuertemente afectado por problemas como la subfacturación.

En materia de ventas al exterior la tarea está pendiente. Para Botero, uno de los primeros pasos que deben dar los empresarios en este propósito es adelantar un trabajo contundente con Procolombia, con misiones de alto nivel tendientes a explorar los países del norte de Europa e incluso Canadá, México y Estados Unidos.

Juan David Rodríguez, gerente de Expofaro, considera que las condiciones macroeconómicas mundiales son favorables y es un buen momento para aprovecharlas, sin desconocer que el mercado interno sigue siendo muy fuerte.

El principal socio comercial de esta industria sigue siendo Estados Unidos, pero los resultados en ese mercado avanzan lentamente como consecuencia de la sobreoferta que ha generado la llegada de un alto volumen de productos de otros países, entre ellos China. Ante este panorama y con los vecinos en problemas, Europa es una oportunidad.

Pero todo ello son expectativas, la realidad muestra que las cifras de exportaciones del sector no son nada alentadoras. Datos de la Cámara de Algodón, Fibras, Textiles y Confecciones de la Andi indican que entre enero y octubre del año pasado las ventas al exterior cayeron en promedio 15%, con un total de US$575 millones, frente a US$676,6 millones registrados en el mismo lapso de 2015, siendo el renglón de tejidos el de mayor descenso, con 18,2%, seguido de las confecciones, con 14,6%.

El dato de exportaciones en los 10 primeros meses del año pasado dista mucho del balance presentado por el sector en los años 2010, 2011 o 2012, cuando sus ventas externas se situaban por encima de US$1.000 millones.

Nubarrones internos

Si bien el mercado local ha estado dinámico y sigue siendo clave para los empresarios, se vislumbran nubarrones que no los tiene tranquilos. Temas como los impuestos y la inflación ponen en “jaque” el desempeño de la demanda. Solo el año pasado el aumento de precios se ubicó entre 5% y 6%, impactando las ventas.

Carlos Alberto de Jesús, presidente de Fabricato, dice que la inflación de 2016 y la reforma tributaria harán más costosa la operación de las empresas.

La primera, porque es referente para el aumento salarial y el incremento de precio de gran parte de los insumos. Además, para controlarla el Emisor aumenta la tasa básica de interés, lo que genera un alza en el costo financiero de las organizaciones.

A esto se suma la subfacturación que, a juzgar por las cifras, es un flagelo que crece a pasos agigantados. Juliana Calad, directora de la Cámara de Textiles de la Andi, manifiesta que las actividades de fibras, hilados y textiles se están viendo seriamente afectadas por esta problemática.

Precisa que hacia estos eslabones de la cadena, al no haber sido incluidos en el decreto de arancel mixto para confecciones, migró la subfacturación en volúmenes muy altos, situación que empezó a registrarse, dice, desde que entró en vigencia el decreto 074 de 2013. Señala que el Gobierno insiste en proteger al renglón confeccionista, pero “serían más eficaces estas medidas si incluyeran los eslabones de hilados y textiles también”.

Datos de esta Cámara de la Andi indican que en 2016 entraron aproximadamente 422 millones de metros cuadrados de tela subfacturada. Esto, según Calad, pone en evidencia la cantidad de negocios que dejan de hacer los importadores formales y la industria nacional, por lo que considera indispensable actuar rápidamente con una medida para toda la cadena.

Frente a esto, Carlos Eduardo Botero considera que, más allá de los decretos que expida el Gobierno para proteger a la industria local, el país tiene que ponerse serio en adoptar políticas para acabar con el contrabando.

“Es un tema complejo, pues se trata de un negocio sofisticado en donde hay redes de narcotráfico, subfacturación y falta de control por parte de la Dian. Alrededor de 30% de lo que se comercializa en Colombia en este sector corresponde a productos de contrabando”, dice el director de Inexmoda.

A este tema se le suma, según Botero, que mientras la Organización Mundial del Comercio no reconozca que hay flujos de comercio ilegal en el mundo, las dificultades continuarán. “La OMC no legisla para regular el comercio y sí para tumbar los decretos”.

Otro tema que no es menos importante es el de la escasez de mano de obra. Independiente de cuál sea el mercado al que se dirija la producción de las empresas del sector, Juan David Rodríguez señala que este es uno de los mayores retos, para este y los próximos años, pues no hay personal disponible para vincular a las organizaciones.

Plataforma de negocios

En medio de esta coyuntura se llevará a cabo una nueva versión de Colombiatex, encuentro comercial que proyecta dinamizar los negocios del sector. En la feria se planteará un nuevo juego que invita a estimular el pensamiento de los empresarios y a abrir la mente a nuevas posibilidades de negocios. “Este es el reto que se plantea a la industria.

Es importante mirar lo que está pasando en materia de innovación ,emprendimiento, tecnología y atención al consumidor”, manifiesta Carlos Eduardo Botero, director de Inexmoda.

Con la presencia de unos 510 expositores y más de 11.000 m2 de exhibición y 1.800 compradores internacionales, el reto es comenzar a responder a las nuevas fuerzas del mercado; entre ellas, la tecnología, que juega un papel clave, apalancada en procesos que permitan desarrollar una producción más innovadora. La feria, que se realizará entre el 24 y el 26 de enero, tiene expectativas de negocio por US$300 millones.

Tomado de: Dinero