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Así les fue a los colombianos en el Vive Latino

Este año participaron Doctor Krápula, Burning Caravan, Crew Peligrosos, Árbol de Ojos, Esteman y Diamante Eléctrico.

En el principal festival de México no solo aumentó el número de bandas colombianas, sino que ya se ven los resultados en términos de audiencias.

El Vive Latino es un festival donde se hace posible que el rock y la cultura musical latinoamericana se confronte en cuanto a nuevas propuestas y viejos cancioneros; y para que las bandas midan su inmersión en México, el país que posiblemente más música en vivo está consumiendo en todo el continente.

Este año fueron más las bandas colombianas que participaron en la parrilla de programación del Vive Latino, pero más que la cantidad lo que hay que resaltar son los resultados que obtuvieron en términos de audiencias, siendo justamente las audiencias lo que más les permitirá seguir sumando en su incursión a México. Forjar una trayectoria en este país es una carrera de largo aliento, más cuando son bandas independientes que en primera instancia lo que tienen a mano para hacerse ver son sus propios repertorios y su show en vivo.

Doctor Krápula, Burning Caravan, Crew Peligrosos, Árbol de Ojos, Esteman y Diamante Eléctrico fueron este año la cuota colombiana en el Vive Latino, en diferentes horarios y escenarios: los Krápula y Esteman en el Foro Sol, los Burning y los Crew en la Carpa Intolerante que se especializa en mostrar nuevos prospectos; Diamante en el escenario VL (otro de los tres principales que tiene el festival); y Árbol en la Carpa Doritos (donde durante los dos días del festival se puede encontrar desde un acto punk como Marky Ramone hasta una banda de metal como Moonspell).

En todos los casos las bandas colombianas convocaron público, Doctor Krápula a pesar de ser lo más destacado en cuanto a asistencia masiva no es sorprendente (llevan ya varios años trabajando ese territorio y haber convocado a tanta gente en el Foro Sol los pone en la ruta de ser uno de los nuevos headliners latinos de los festivales en México); y lo de Burning Caravan resultó no menos significativo en cuanto al impacto que tuvo y que tendrá el resto del año.

Con su mezcla de mezclas (rock, jazz, música gitana y latinoamericana en sus justas proporciones), esta banda de Bogotá copó la Carpa Intolerante y en un show de poco más de media hora dejó a todos con ganas de más. La gente ya corea sus canciones como si los conociera de toda la vida, y aquellos que se quedaron por fuera de la carpa, desde ese momento ya estaban haciendo cuentas para verlos de cerca en otro escenario.

Tomado de Shock