Cluster, una Iniciativa de Valor Compartido Volver

El consumo de libros, revistas, cine y televisión llegó a $8,7 billones el año pasado

La demanda total de cultura en el país en 2016 fue de $12,5 billones e incluyó otros sectores como la publicidad y los juguetes.

El cine, la televisión y la radio son los productos culturales que más consumen los colombianos, de acuerdo al último estudio del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Según cifras del documento, estas actividades, sumadas a la lectura de los libros, revistas y otro tipo de publicaciones, alcanzaron un consumo de $8,7 billones durante 2016; y representan 69,6% de todo el consumo cultural en el territorio nacional (que asciende a $12,5 billones, según el Dane). Una cifra para nada despreciable, si se tiene en cuenta que es comparable a la adición presupuestal que hizo el Gobierno este año, y que ascendió a los $8,5 billones.

La mayor demanda corresponde a los productos audiovisuales, que recoge no solo al cine, la televisión y la radio, sino también a los productos de streaming.

El consumo total de esta categoría, que incluye el de los hogares, las exportaciones y el consumo intermedio (los bienes que se usan como parte del proceso de producción final), llegó a los $6,4 billones en 2016.

Este hecho, según destacó el senador Iván Duque, se da por un proceso encadenado, donde llega mayor inversión extranjera; pero también por la creación de contenidos propios, lo que ha tenido una dinámica creciente en los últimos años.

“La producción ha crecido mucho y el consumo también lo ha hecho, pero es una cadena integrada. En el país se hacen muchas producciones y coproducciones, se hacen adaptaciones, sonido aplicado para televisión y cine, es una cadena que se ha fortalecido y somos muy competitivos”, reconoció el senador, promotor de la recién sancionada Ley Naranja.

Adriana Padilla, directora del Cluster de Industrias Culturales y Creativas de la Cámara de Comercio de Bogotá, reconoció que gran parte de la economía naranja depende del aporte que le representa la capital del país.

De acuerdo con Padilla, Bogotá “tiene vocación para la creatividad y recoge 92% de los servicios creativos del país, 90% de las productoras audiovisuales, 73% de las empresas de contenidos digitales”, entre otras cifras, que explican la apuesta industrial de la ciudad.

Otros sectores que arrojaron cifras considerables en el consumo cultural fueron los diseños publicitarios, que llegaron hasta los $1,2 billones, mientras que la educación cultural tuvo una demanda de $1,4 billones.

Para el senador Duque, “la meta de la próxima década es que la industria cultural pueda duplicar el aporte al PIB que tiene hoy (cerca de 3% de la economía nacional), más que el café o la minería”.

Las industrias culturales y del entretenimiento crecen al ritmo que lo hace la demanda, dejando unos valores agregados importantes para las compañías que hacen parte de este nicho. Por ejemplo, el valor agregado que tuvo el sector audiovisual el año pasado llegó hasta $2,9 billones, mientras que el sector editorial tuvo la segunda rentabilidad más grande, que se ubicó en $1,4 billones. La educación cultural, por su parte, sumó $900.000 millones en valor agregado. El sector musical, pese a que no fue de los más altos, llegó a un valor agregado de $300.000 millones en 2016.

Tomado de La República