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Se iguala la tributación de impuestos de licores nacionales y extranjeros

La norma que cambia la tributación de los licores en todo el país fue aprobada en segundo debate por la Cámara de Representantes. 

Durante el mes de junio de 2016, La Cámara de Representantes ha venido trabajando en el segundo debate la Ley de Licores, que reforma por completo el recaudo del impuesto y la modificación del monopolio departamental para la producción y distribución de las bebidas alcohólicas en los 32 departamentos del país.

Este proyecto de ley, busca igualar la tributación de impuestos que los licores nacionales pagan con respecto a los extranjeros, además de incrementar los recursos para los sectores de salud, deporte y educación en los departamentos. Combatir el contrabando y la venta de licor adulterado, es otra de las finalidades de la norma.

Se calcula que, en la actualidad, el 50% de las botellas de licor vendidas en el país son ilegales, sea por contrabando o porque están llenas de licor adulterado. La ley tiene básicamente unos argumentos muy claros, por lo cual los licores deben ser sometidos a este incremento tributario.

1. El mismo impuesto para todos: El impuesto actual para los licores está repartido en dos vías: uno en el que se pagan 306 pesos por grado de alcohol para licores de menos de 35º, y otro para los licores de más de 35º en el que se paga 502 pesos. Esto no tenía en cuenta el precio de los licores, por lo que un aguardiente pagaba más que una botella de champaña debido a su mayor contenido alcohólico.

2. Impulsos a la producción de alcohol nacional: Los departamentos mantendrán el monopolio sobre la introducción y producción de licores en su territorio, pero tendrán cambios en las autorizaciones para producir alcohol en su interior que permitan desarrollar la industria licorera nacional.

3. Distribución regulada: Aunque la Constitución de 1991 había pedido regulaciones unificadas en la venta de licores dentro de los departamentos, esto no se cumplió. El proyecto autoriza a los departamentos a entregar licencias para la distribución de licores en cada departamento.

4. Aguardiente, bebida nacional. La ley otorga al aguardiente la denominación de origen de bebida nacional, lo cual se convierte en una protección para el licor anisado más popular de los colombianos.

5. Protecciones al contrabando. La norma propone la posibilidad de que los departamentos averigüen con la casa matriz quién vendió botellas de licor legítimas pero incautadas como contrabando; que se haga trazabilidad a las botellas fabricadas en el país, y que se aumenten las restricciones a la venta de alcohol potable, para determinar quién y para qué lo adquiere.

Lo anterior ha generado polémica al interior de la industria gastronómica, debido a tendencia creciente que ha tenido el consumo de bebidas alcohólicas, especialmente, los vinos, y aperitivos importados, a la hora de los almuerzos y cenas de los bogotanos.

Fuente: Publimetro