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Algunos “tropiezos” que ha tenido la cogeneración de energía

Tras crisis por el fenómeno del Niño, no hay normas claras y muchas inversiones en cogeneración están frenadas.

En la pasada crisis eléctrica, de finales del 2015 y mediados del 2016, el Gobierno adoptó medidas extraordinarias para permitir que los industriales que tuvieran excedentes de energía los pudieran vender al Sistema Interconectado Nacional (SIN), buscando quitar la fuerte presión que había sobre el sistema, que estuvo al borde de un racionamiento eléctrico.

Pero pasada la emergencia, el sector industrial volvió a la misma incertidumbre, pues dos años después de promulgada la Ley 1715 del 2015, los empresarios de firmas con grandes consumos de gas, que pueden autoabastecerse e incluso producir energía, no encuentran atractivo invertir en dichos proyectos, mientras los costos de la electricidad siguen siendo una barrera para su competitividad.

Jaime Concha, Vicepresidente de Minería, Hidrocarburos y Energía de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), revela que muchas de las inversiones en eficiencia energética, que necesariamente pasan por incorporar proyectos de cogeneración, se han parado porque la reglas de juego de cómo se inyectan los excedentes de energía a la red no han sido claras y han parado la respuesta de la demanda, que sigue esperando señales para esto sea viable.

El directivo señala que mientras en el sector eléctrico ya bajó la prevención que había a que la demanda (usuarios) participara de forma activa en el mercado a través de la venta electricidad, en el Gobierno, representado en la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), están frenadas las normas que reglamentan la entrada de la industria como oferente de energía.

En este sentido Daniel Romero, Director de la Cámara de Grandes Consumidores de Energía de la Andi, explica que todo obedece, principalmente, a que la Creg quiere incrementar el valor que una empresa pagaría si quiere tener acceso a la capacidad de la red de energía, mediante un acuerdo con su distribuidor.

En el 2008 esa tarifa fue fijada en cerca de 5 pesos por kilovatio, pero la Creg quiso incrementarla, primero con la idea de dejarla en 80 pesos por kilovatio, cifra que recientemente bajó, en una nueva propuesta, a 40 pesos por kilovatio, cifra que todavía hace inviable que un proyecto de cogeneración madure y que los que ya estaban proyectados arranquen.

“Con esta propuesta se está matando la propuesta de hacer cogeneración, que es hacer eficiencia energética, al producir sin pedirle a la red y adicionalmente darle excedentes al mercado”, explica Romero.

Incluso, agrega, algunos cogeneradores que iniciaron proyectos en el 2015 están preocupados porque entregaron sus proyectos bajo unas reglas de juego diferentes a las que podrían salir.

Y si bien la Creg argumenta que como usuarios de la red los industriales deben pagar los activos, sin afectar a los usuarios, algo con lo que está de acuerdo la Andi, lo que hay que hacer es dar señales al mercado de cómo hacer mejor utilización de los activos.

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Fuente: El Tiempo