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Cuero, Calzado y Marroquinería sector de talla mundial

Los empresarios del cuero, calzado y marroquinería están tomando medidas para posicionar sus productos a nivel mundial con altos estándares de calidad.

Pioneros de la industria en el país son principalmente Julia de Rodríguez con su padre Juan de Dios Restrepo, en los años 20’s; Spring Step fundado en 1953 y que maneja las franquicias de kenneth cole y Adidas; la fábrica de calzado la Corona; Mario Hernández, un desplazado de la violencia que incursionó en el cuero en 1978; Vélez que nació en 1986; Calzado Bucaramanga que se inició en 1988 en San Jerónimo de Montería, capital de Córdoba y Aquiles, en 1990. Hush Puppies llegó a Colombia en 1996.

En Bogotá en el barrio Restrepo funcionan unas 1.500 empresas de calzado, y cuenta con la marca “Hecho en el Restrepo” , barrio considerado insignia de la industria del calzado y donde funciona el Museo del Cuero. La mayoría de pymes dedicadas a esta actividad, afrontan problemas financieros en todo el país, por la inundación de calzado asiático. En el Valle del Cauca trabajan unos 500 talleres de calzado, y en Cúcuta, Norte de Santander, destacan Mussi Zapatos, con más de 30 años de trayectoria y Calzado Gilvanni, que lleva 13 años produciendo calzado.  En su conjunto el sector es uno de los más significativos de la industria colombiana, como que representa cerca del 1% de la producción y participa con más de 3% del empleo.

En Colombia el sector, agrupado en la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas, Acicam, está constituido en un 98% por micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), tiene mucho camino por recorrer, y buenas perspectivas para exportar sus productos a EE.UU., Países Bajos, Brasil, Guatemala, Perú, Ecuador, Chile, Rusia, y el Triángulo Norte. A la Unión Europea el calzado colombiano llega con cero arancel. Por su parte en Colombia desempacan maletas las cadenas de venta de calzado Luis Onofre, Calzados Marypaz y Tino González. Colombia, entre un grupo de cinco países, es el menor consumidor de ropa y zapatos, con siete unidades anuales en el 2012, señala la firma Euromonitor.

En clima frío los primeros vestidos se elaboraron de cuero y pieles que se obtenían después del sacrificio o de la caza. La industria colombiana del cuero, cuarto lugar en Latinoamérica, en particular está ajustada a prácticas dañinas para el medio ambiente, deforestación, contaminación, maltrato animal y explotación laboral, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), fundada en 1975. Para trabajar estos elementos se utiliza un proceso francamente molesto para el medio ambiente, no le cuadra la horma del zapato. Para que el cuero quede limpio en la primera etapa del proceso, se utiliza bastante agua, cal, sulfuro, amonio, sodio y cromo. En el barrio San Benito de la Localidad de Tunjuelito, la contaminación del aire se evidencia por los malos olores y el contagio de cuerpos de agua originados por residuos de las más de 400 curtiembres que allí funcionan. En esta Localidad de Bogotá, la exposición al cromo ha contribuido en el aumento del cáncer pulmonar, indica un estudio dirigido por el Departamento de Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia.

En los años sesenta las riberas del río Tunjuelito comenzaron a ser invadidas por curtiembres ilegales que venden cuero y piel a los fabricantes de calzado. Este río junto con el más contaminado del país, el Bogotá, reciben el agua que cientos de operarios en Bogotá, Villapinzón y Chocontá (Cundinamarca), riegan en sus cauces, cuando lavan pieles de bovinos, ovinos y caprinos. Los mencionados ríos tendrán como inquilinas a las curtiembres hasta final de este año, cuando deberán ser reubicadas, como lo ordenó el Consejo de Estado. El traslado se haría a la vereda Chingacio a 6 kms de Chocontá.

Bajo esos parámetros y si no se endurecen los requisitos ambientales, la industria de las curtiembres no sería sostenible para el futuro. El sector abarca la peletería, que elabora indumentaria a partir de cuero y piel animal; la marroquinería que confecciona con piel, carteras, bolsos, billeteras, etc., y la talabartería donde se manufacturan objetos variados de cuero.

Las calzas prietas la experimenta toda la cadena, incluido el gobierno colombiano que enfrenta una demanda promovida por Panamá, por presuntamente incumplir acuerdos del GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio), en el sentido de aplicar con el Decreto 074, aranceles más altos al calzado, bajo el pretexto de combatir el contrabando, la competencia desleal, y el lavado de activos.

A los eslabones de la cadena le aprieta la zapatilla cuando impotentemente ven entrar al país millones de zapatos chinos que se venden a precios no competitivos; la informalidad laboral de los operarios de las curtiembres; la proliferación de unidades de producción express o relámpago, y la no disponibilidad de materia prima de calidad (cuero crudo y wet blue) para la producción nacional de calzado y marroquinería.

América Latina, es el exportador neto más importante de cueros de bovinos y de productos del cuero, y la principal región productora de pieles de ovinos y caprinos, utilizadas para la fabricación de calzado, prendas de vestir, mobiliario y artículos de viaje. México es el noveno productor de calzado a nivel mundial, y en los países americanos se proyecta armonizar las tallas y el etiquetado, como propuso Chile.

En los países en desarrollo el sector del cuero camina más rápido , según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En la medida en que se consuma más carne hay más cuero y pieles. Los países productores de cuero en América Latina, (Brasil y México), terminan enviando sus cueros a China, Indonesia o Vietnam, y de allá nos retornan ya elaborados. La Argentina compite en diseño y alta calidad con italianos, ingleses y franceses.

A nivel mundial la tendencia es cero barreras arancelarias para el sector y el continuo rejo que se propina a empresas asiáticas, por la utilización de mano de obra infantil y condiciones de trabajo que rayan en la esclavitud en sus manufacturas de calzado.

Para la FAO los problemas de la industria son entre otros, la mala calidad de cueros y pieles; el mal estado de las infraestructuras viales, la debilidad del suministro de energía y de las telecomunicaciones; la insuficiencia de desarrollo tecnológico y escasa productividad de la mano de obra.

Tomado de: Radio Santafe